Navarra Queda Incorporada A La Corona -1512
El gobierno de la reina Blanca (1425-1441) fue el último momento de esplendor de Navarra. A su muerte, tras una etapa de difícil equilibrio entre su hijo y sucesor Carlos, Príncipe de Viana, y el rey consorte Juan de Aragón (1441-1451), la banderización y ruptura social polarizaron el reino, causaron devastación y desórdenes por espacio de dos generaciones y precipitaron el marasmo político (1451-1461).
Le sucede su hija CATALINA casada con Juan II Albret, que encabeza el bando de los AGRAMONTESES navarros (partidarios de unir Navarra a la corona francesa) y derrotados por Fernando el católico con la ayuda de los BEAMONTESES (o partidarios de la unión de Navarra con Castilla y Aragón), y de los guipuzcoanos ( Ignacio de Loyola a favor de Castilla, y Francisco de Javier a favor de la unión con Francia)
Agramonteses y Beaumonteses, nombre que recibieron los dos bandos nobiliarios del reino de Navarra que, a mediados del siglo XV, rivalizaron por el poder político hasta el punto de participar enfrentados en la guerra civil provocada con motivo de la sucesión de la reina Blanca I, especialmente a partir de 1450.
La denominación de Agramonteses proviene de la familia de Agramont, habitantes de las ciudades de la ribera y partidarios del rey Juan II de Aragón y Navarra (esposo de Blanca); en tanto que los beamonteses, que poblaban las zonas montañesas y eran de origen vascohablante, recibían ese apelativo por pertenecer a la familia de Beaumont (de donde procede beaumonteses, como también se les conoce).
Con los reyes de las casas Foix y Albret (1479-1512) y antes de que se cerrara la guerra civil, a las tensiones internas se sumaron las presiones de Francia, Castilla y Aragón.
La pérdida de la independencia política de Navarra, incorporada a la corona de Castilla, marca el final de una época.
Desde 1512 los mecanismos administrativos se desarrollan y adaptan a la nueva realidad política, patente también en otros aspectos institucionales y sociales.
IPARRALDE o zona aquitana está básicamente articulada en tres unidades a lo largo de la Baja Edad Media: dos bajo soberanía INGLESA, Soule y Labourd, y una en la órbita navarra, la Baja Navarra o Ultrapuertos.
Las tres comparten una misma base social y una análoga escasez de recursos económicos, hecha excepción de la actividad portuaria y comercial de Bayona.
Las tres fueron escenario de una inquietud nobiliaria, orientada en Labourd hacia la difícil colaboración con la autoridad anglo-aquitana, y en Ultrapuertos frenada y capitalizada por las empresas políticas de los EVREUX.
La razón de que Labourd y Soule estuvieran bajo soberanía inglesa se debe a que en 1193 el vizconde Guillermo Raimundo, vasallo de Francia, cede sus derechos señoriales a Enrique de Plantagenet, rey de Inglaterra y Duque de Aquitania, por su matrimonio con Leonor de Aquitania.
En 1451, Luis XII de Francia conquista por las armas el Lobourd (Bayona y Pau), y tras negociar con Enrique IV de Castilla, proceden al proyecto de reparto de Navarra.
Ultrapuertos vivió dos generaciones más bajo sus reyes franco-navarros. En 1530 se incorporaba a los señoríos de los Albret (los "otros" reyes de Navarra desde 1512), y por tanto al reino de Francia., para posteriormente pertenecer a la dinastía de los Borbones, que también ostentaron hasta la Revolución el titulo de "reyes de Navarra".
En 1790, tras la Revolución Francesa, se crea el Departamento de los Pirineos Atlánticos, con la supresión de las instituciones FORALES.
Don Juan II Albret y doña Catalina, los últimos reyes de la monarquía navarra, derrotados definitivamente en 1512, buscarán refugio al otro lado de los Pirineos, que nunca volverían a cruzar.
Tras la conquista castellana, Navarra es gobernada por un Virrey, que en Pamplona ejerce la autoridad del monarca español, y así sucederá durante cuatro siglos.
Al mismo tiempo se mantienen las instituciones del reino, en especial las Cortes, que se reunirán a lo largo de los siglos XVI, XVII, XVIII, para legislar y aprobar la contribución económica del reino a las empresas de la monarquía española.
La Diputación del Reino nacerá en 1576 como órgano permanente de gobierno y de representación de las Cortes en los períodos que éstas no se reunían; a lo largo de cinco siglos esta institución ha sido el núcleo de la administración foral de Navarra y en la actualidad pervive en el Gobierno de Navarra, también llamado oficialmente Diputación Foral de Navarra.
El fin de las rivalidades internas del siglo XV, que concluyó con la victoria del bando beaumontés y la conquista castellana, supuso un resurgimiento económico que permitió recuperar el equilibrio demográfico, alterado por la prolongada guerra civil, estabilizó la vida económica y configuró sólidamente la estructura institucional del Reino de Navarra, que así continuó llamándose hasta mediados del siglo XIX.
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