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#1
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Eurico y Reino de Hispania (468)
En el 476 el general romano de origen hérulo ODOACRO deponía a Rómulo Augústulo, último César de la orgullosa Roma imperial. Esto suponía el fin de la Antigüedad y el comienzo de la Edad Media, pero en ese momento nadie pareció percatarse. En Oriente quedaba Zenón al mando de los restos imperiales que, bien organizados, pasarían a llamarse desde entonces BIZANCIO, con una supervivencia de mil años. En estos años inciertos, EURICO estuvo preocupado por la anexión de más posesiones y la consolidación de las mismas. Conocidas son, por ejemplo, sus campañas por la Hispania, donde consiguió en pocos años una suerte de victorias sobre los suevos que propiciarían un eje fundamental para el dominio sobre buena parte de la Península Ibérica. Desde el año 468, los visigodos se encuentran ya definitivamente instalados en Hispania actuando independientemente de Roma. Toman plazas tan importantes como León, Palencia (los campos palentinos pasarían a llamarse campos góticos), Caesar Augusta (Zaragoza) o PAMPLONA. Se crea una línea que empieza en Barcelona, pasa por Toledo y termina en Sevilla y Emérita Augusta (Mérida), la gran metrópoli de la Lusitania. Los suevos quedan relegados, así, a una zona delimitada por los ríos Duero y Esla, lo que es hoy Galicia, norte de Portugal y regiones de León, Zamora y Salamanca. Desde Eurico los suevos serán vasallos de los visigodos; curiosamente, serán estos últimos los que tendrán que pagar un alto precio para cobrar ese vasallaje, ya que después de tanta guerra apenas había ciudadanos leales que ocuparan las ciudades conquistadas. Se produjo entonces la migración de grandes contingentes poblacionales que fortalecieron las fronteras con CANTABROS, VASCONES, ASTURES y futuros gallegos o SUEVOS. La población visigoda se se estima en torno a los 200.000 individuos, una cifra claramente ínfima para dominar tantas tierras cuajadas de ejércitos. Tras la caída en agosto del año 476 del Imperio Romano de Occidente, el reino de Tolosa (Francia) se queda solo como gran referente en esa parte del continente europeo. Es entonces cuando Eurico toma la decisión más importante de su vida : la creación de un código de leyes que sirviera para dirigir de forma única los designios de tantos pueblos bárbaros, y desde HISPANIA. Con capital del Reino en TOLEDO. Úlima edición por beltrandebonlieu fecha: 30/Oct/05 a las 21:09. |
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#2
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Los Francos
En el año 481, Clodoveo fue elegido con tan sólo quince años rey de los francos salios; este personaje se iba a convertir en uno de los más importantes de la historia medieval europea. Llegó al poder tres años antes que Alarico II a rey de los Godos, y entre los dos monarcas surgiría una enemistad atroz. Clodoveo era impetuoso y decidido, todo lo contrario que Alarico, más temeroso y debilitado. La primera fricción entre los reinos surge cuando en el 486, tras la derrota a manos de Clodoveo del galo-romano Siagrio, éste escapa al reino visigodo buscando cobijo y protección ante su antiguo aliado. El franco exige al godo la devolución del huido y, para sorpresa de todos, Alarico II entrega a Siagrio cubierto de cadenas para que, posteriormente, sea ejecutado por Clodoveo. Esta muestra de acatamiento nos habla un poco más de la personalidad de Alarico II. Sus nobles se sintieron humillados ante la sumisión del que tenían como líder. Fue en ese momento, posiblemente, cuando empezó a caer el reino de Tolosa. Desde la distancia, el rey ostrogodo Teodorico el Grande observaba curioso los acontecimientos. En el año 497, tras masacrar a los bárbaros alamanes, CLODOVEO y 30.000 de sus guerreros se convierten al catolicismo por la influencia de su mujer, Clotilde de Burgundia. Será crucial, pues desde entonces el orbe católico verá en la figura de Clodoveo al futuro libertador del yugo visigodo a los FRANCOS. A comienzos del siglo VI no había ni un solo católico hispano que no implorara a Dios la llegada de Clodoveo como liberador de los visigodos. Y los FRANCOS se instalan en el Reino de TOULOUSE, del cual dependian todos los territorios galos incluída la actual AQUITANIA. Úlima edición por beltrandebonlieu fecha: 30/Oct/05 a las 21:09. |
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#3
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Toda la Hispania, incluídas la actuales Navarra y provincias vascas de Guipúzcoa, Vizcaya y Alava estaban bajo dominio VISIGODO, sustituyendo al dominio romano.
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Los Francos, de origen germánico, aparecen en la historia hacia la mitad del siglo III. Se muestran temibles en el mar, en sus campañas de piratería llevadas a cabo en las costas del mar del Norte, y en tierra, durante las invasiones de la Galia en el 258.
El pueblo germánico conquistó la Galia durante los siglos V y VI, y acabó por imponerle su nombre. La conquista franca es primero pacífica. Los Francos quedan incluidos en el Imperio Romano. Algunos Francos son oficiales superiores de la legión, como Merobaud, nombrado general por el Emperador Valentiniano en el 375. En el 406, las invasiones bárbaras debilitan la autoridad romana. Los Francos aprovechan la circunstancia para extender progresivamente su dominio. Clodión conquista el norte de la Galia, mientras los Francos del Rin ocupan la Renania actual. De Clodión es de quien descienden los Merovingios. El avance franco es bastante lento hasta el siglo V, pero se acelera con Clovis, que consigue poner bajo su autoridad a todas las tribus galas. Úlima edición por beltrandebonlieu fecha: 30/Oct/05 a las 21:09. |
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#5
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La dinastía merovingia reina primero sobre los Francos-Salios, en el siglo V. después de las conquistas de Clovis, extenderá su supremacía a toda la Galia, hasta la toma del poder de Pipino el Breve, en 751.
Fue Meroveo quién dió su nombre a la dinastía. Participó al lado del general romano Aetius a la derrota de Attila en los Campos Cataláunicos en el 451. Se le atribuye a Clovis I, hijo de Childéric I, la fundación de la dinastía. Fue el primero que consiguió la unidad de los diferentes pueblos francos, y dominó gran parte de la Galia. Bajo la influencia de su esposa Clotilde, se hizo bautizar con 3.000 de sus soldados en Reims en el 496. Era el único rey bárbaro de religión cristiana. El episcopado le dio todo su apoyo. Cuando murió Clovis, su reino fue repartido entre sus hijos, pero la expansión continuó. (Burgondia, 534 ; Provenza, 537). Clotaire (558-561) restableció la unidad del "regnum francorum" en el 558, pero el reino fue de nuevo repartido entre sus hijos. Este sistema de sucesión siempre desencadenó conflictos sangrientos que solo acabaron bajo la autoridad de los Capetos (siglo X). El Mayordomo de Palacio Pipino de Heristal controla el poder desde 679. De ahora en adelante, serán sus descendientes quienes gobiernen, bajo los reinos sucesivos de los "reyes vagos". Úlima edición por beltrandebonlieu fecha: 30/Oct/05 a las 21:09. |
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#6
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En 751, Pipino el Breve, nieto de Pipino de Heristal, e hijo de Carlos Martel, se apodera del título real.
Anteriormente, ha encerrado al último rey Merovingio en un monasterio. Para ello, ha logrado el acuerdo del Papa Zacarías. Pipino el Breve, con el apoyo de la iglesia. comienza una política de expansión, tanto del reino franco como de la misma cristiandad. La expansión continúa con su hijo Carlos (Carlomagno), que intervendrá en Italia, Germania, al Andalus... Carlos llega a ser único detentor del poder temporal en toda la cristiandad. Es consagrado "Emperador de los Romanos" en el año 800, en Roma, por el Papa León III. Con Carlomagno, el Imperio conoce su poderío óptimo y una gran estabilidad interior. Pero contiene innumerables naciones diferentes. Por otra parte, las nuevas naciones cristianizadas han entrado bajo el control de la iglesia por la fuerza y el terror, a menudo después de espantosas masacres. El equilibrio del reino depende de la autoridad y de la fuerte personalidad de su jefe. Pero se mantiene el sistema de reparto sucesorial. Carlomagno muere en el 814, dejando su reino a Luis el Piadoso (único hijo vivo). Este último concede una parte de la herencia a su hijo Carlos el Calvo. Pero este acto es contrario a la ley franca, lo que supondrá una serie de querellas dinásticas que se prolongarán hasta el año 843. Úlima edición por beltrandebonlieu fecha: 30/Oct/05 a las 21:09. |
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#7
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En 843, el tratado de Verdún divide el Imperio en tres reinos. El que es atribuido a Carlos el Calvo empieza a parecerse a la Francia actual.
Occidente es un mosaico de pequeños territorios que tienen cada cual su propia ley, la del señor feudal... Luis V es el último rey Carolingio. Muere en 987. Hugues Capeto le sucede, fundando la dinastía de los Capetos. Los reyes capetos son los creadores del PODER REAL en Francia, se podría decir incluso que son los fundadores de "Francia", inponiéndose a los señores feudales. Úlima edición por beltrandebonlieu fecha: 30/Oct/05 a las 22:10. |
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#8
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GOBERNADORES DE SPANIA
La presencia Bizantina en Hispania tuvo lugar a consecuencia del alzamiento de Atanagildo, que se hizo coronar rey en 551 y pidió ayuda a las tropas bizantinas asentadas en el norte de África para derrocar al rey visigodo Agila I. La lucha duró hasta 554 en el transcurso de la cual los bizantinos se habían hecho con un amplio territorio del sur de Hispania, el cual fue fortificado. Llegado el momento de la victoria de Atanagildo las tropas bizantinas se negaron a abandonar la península aprovechando sin duda la poca estabilidad del poder regio godo, minado normalmente por guerras internas y por una inseguridad ciudadana que veia con buenos ojos la presencia bizantina. La capital del territorio fue Cartago Spartaria (Cartagena), llamada Justina por los bizantinos, y era allí donde habitaba el Magister Militum, el "gobernador" de Spania. Cartago Spartaria fue conquistada en 621 por el rey Sisebuto, poco después Suintila acabaría con la presencia bizantina en Hispania, aproximadamente a mediados de esa década, y que tenia como principales ciudades a Corduba, Astigi (Écija), Gades (Cádiz), Malaca (Malaga), Basti (Baza), Illici (Elche) y Dianium (Denia). Úlima edición por beltrandebonlieu fecha: 30/Oct/05 a las 22:10. |
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#9
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El ejército de Atila había invadido las Galias con la excusa de reclamar la mitad del Imperio Romano de Occidente como dote por su pretendido matrimonio con HONORIA, hermana del emperador occidental Valentiniano III.
Después de arrasar todo el Norte de la Galia y asediar Orleans, Atila salió al encuentro del ejército enemigo para no verse sorprendido y acorralado frente a las murallas de la ciudad, y decidió enfrentarse a los romanos y sus aliados en campo abierto. Formaban sus tropas toda suerte de pueblos germanos aliados y vasallos, desde los Urales hasta el Rin, de entre los que destacaban los Ostrogodos, o Godos Orientales. El ejército romano estaba comandado por el "magister militum" Flavio AECIO, apodado por los historiadores como "el último de los romanos" por sus denodados esfuerzos por defender un Imperio Occidental que se derrumbaba a pasos agigantados. Era éste un semi-bárbaro que de niño se había criado entre los hunos y otros bárbaros, y que por ello conocía bien sus costumbres y su modo de obrar. Las virtudes como diplomático y hábil negociador de Aecio no eran menos que las que tenía como militar, así que logró convencer a Teodorico, rey de los Visigodos asentados en la Aquitania como "foederati" de la necesidad de una alianza para hacer frente a la invasión huna, que también ponía en peligro el llamado reino visigodo de Tolosa. Teodorico titubeó pero finalmente decidió aliarse con Aecio, y esto animó a otros pueblos germanos asentados en la Galia a unirse a los romanos. Finalmente, aquel día de junio del 451 d. de C. se encontraron en la llanura de Chalons los dos ejércitos. Los historiadores de la época hablan de un total que ambos bandos superaban el medio millón de hombres, pero esta cifra es seguramente exagerada y habría que reducirla a más de la mitad. En cualquier caso, prácticamente TODAS LAS NACIONES DE EUROPA se enfrentaron en Chalons, en lo que fue sin duda una de las batallas más grandes e importantes de la Historia: hunos, germanos, ostrogodos, alanos, visigodos, francos, romanos... Algunos francos decidieron unirse a los romanos, mientras que otros se unieron a las huestes germanas del rey huno. Llegado el momento del enfrentamiento, los hunos se situaron en el centro, con sus fieles aliados ostrogodos a la izquierda y los aliados germanos en el flanco derecho, de entre los que destacaban los gépidos. Los romanos por su parte, junto con los francos, lograron situarse sobre una pequeña colina que dominaba la llanura frente al flanco derecho de Atila, y con los visigodos de Teodorico en el flanco derecho; en el centro dispusieron a los alanos, de quienes tanto Aecio como Teodorico no tenían por segura su lealtad, de modo que les resultara difícil traicionarles y abandonar el campo de batalla. Tras arengar a sus tropas y animarles a pesar de la toma estratégica de la colina por los romanos, el ejército de Atila inició la batalla tiñendo el cielo de negro con sus flechas. Atacó entonces a los alanos en el centro, mientras que los ostrogodos embestían a los visigodos. En un principio Atila obtuvo una gran ventaja al atravesar con facilidad el centro enemigo defendido por los alanos, pero los romanos resistían en sus posiciones en la colina, y Atila dirigió a sus hunos contra los visigodos de Teodorico; éste se batía contra los enemigos en primera línea de combate, gritando sobre su caballo y arengando a sus hombres a seguir combatiendo, cuando por razones no muy claras fue muerto en combate. Al saberse esto, los visigodos de la retaguardia nombraron inmediatamente a su hermano Turismundo como nuevo rey, y éste prosiguió la batalla lanzando de nuevo a sus hombres contra los ostrogodos, que fueron finalmente rechazados. Atila se encontraba entonces en una difícil posición, entre los visigodos de Turismundo y los romanos de Aecio; la colina defendida por los romanos había costado un gran número de vidas y a pesar de todo no había sido tomada, y ante la perspectiva de verse rodeado emprendió la huida hacia el círculo de carromatos que protegía su campamento, donde se refugió mientras los hunos no dejaban de disparar flechas desde su interior para defenderlo. Aquí se inicia un momento que entre los historiadores ha creado no pocas especulaciones. El caso es que en lugar de asestar el golpe final a los hunos y a Atila, que ordenó incluso preparar su pira funeraria para evitar ser cogido vivo, Aecio no atacó las posiciones defensivas de Atila y este pudo, más tarde, retirarse más allá de la frontera del Rin. La opinión de Jordanes, historiador de la época que nuetros contemporáneos han hecho suya también, es que Aecio no quería romper el equilibrio de fuerzas existentes y pensó que aplastar a los hunos podría dar alas a los visigodos para expandirse por toda la Galia y amenazar la misma Roma. Pero no hay que olvidar que Jordanes, era visigodo... Es cierto que Aecio había hecho y desecho alianzas con varios pueblos germanos (especialmente los hunos) antes de la aparición de Atila, pero no parece claro que pudiese pensar en algún beneficio que reportase el permitir a Atila conservar su ejército (que de hecho al año siguiente invadió Italia), y tampoco podía tener muchos motivos para temer a los visigodos, que hasta entonces se habían asentado pacíficamente en la Aquitania como "foederati". Sí parece más probable que Turismundo, una vez repelido el ataque huno en el que se había visto envuelto, no respetase la alianza con los romanos que su hermano fallecido había sellado (al fin y al cabo él no la había firmado, y no tenía por qué estar de acuerdo con su hermano...), y optase por regresar rápidamente a Tolosa para asegurar su puesto en el trono frente a las habituales luchas internas visigodas por el poder (como más adelante se vería). En definitiva, los visigodos abandonaron a sus aliados en pleno campo de batalla, pero esto no podía escribirlo Jordanes. Aecio actuó de la única forma posible, reducidas sus fuerzas a sus propios hombres (una sombra de lo que fueron las legiones de Augusto y Trajano), y con el peligro de sufrir una derrota atacando a un enemigo acorralado que le dejase libres las puertas de la Galia y de toda Italia... AECIO, TURISMUNDO y ATILA abandonaron el campo de batalla de Chalons dejando tras de sí tantos cadáveres, que según los contemporáneos las almas de los muertos siguieron luchando en el lugar durante varias noches y, durante generaciones, los campesinos de la zona siguieron desenterrando huesos y armas mientras labraban la tierra. Esa batalla se denominó la de los CAMPOS CATALAUNICOS. En cualquier caso, al año siguiente Atila lo intentó de nuevo invadiendo Italia, y sólo la superstición endémica del rey huno unida a la peste y la hambruna que amenazaba su ejército lo detuvo de seguir avanzando hacia Roma (la historia del encuentro entre Atila y el Papa Leon I fue un hecho circunstancial, posteriormente magnificado por la Iglesia). La retirada de Atila y su muerte al año siguiente supusieron sendos reveses para la imagen de que gozaba Aecio ante Valentiniano III, que sospechaba que su mejor general tenía aspiraciones al trono imperial. Aecio había apostado desde el principio de la invasión de Italia por una solución militar a pesar de lo reducido de sus fuerzas, pero Valentiniano III prefirió permanecer a la defensiva y resistir desde Roma; con la muerte de Atila en 453 DC, el emperador occidental pensó que la habilidad negociadora y militar de Aecio ya no lo eran tan necesarias, ahora que había desaparecido el peligro de Atila... Por estas razones, y alentado por las habituales intrigas palaciegas, en el año 454 d. de C. Valentiniano III lo mandó llamar a Palacio y él mismo asesinó por sorpresa a Aecio atravesándole con la espada imperial. Al año siguiente, dos antiguos oficiales de Aecio asesinaron al emperador durante un desfile, seguramente a instancias del influyente y rico senador romano Petronio Máximo, que aspiraba al trono. |
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#10
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Las guerras contra vándalos y alanos habían limpiado de bárbaros el centro y este de Hispania; con los suevos fortificados en el noroeste (Galicia) y se llegó a un pacto por el cual una hija de Teodorico se casó con el rey suevo Requiario.
En el 449 parecía que llegaban buenos aires para Teodorico (sucesor de Walia), pero el único viento dispuesto a imponerse era el del feroz ATILA. La batalla librada por los romanos y sus aliados contra los HUNOS y afines en los campos Mauriacus o Catalaúnicos se puede considerar como el principio del fin para el Imperio Romano de Occidente. A pesar de la aplastante victoria en ese año 451 cuando se libró el combate, Roma empezó a entender que su historia se acababa para dar paso a la creación de futuros estados europeos. Desde los Catalaúnicos, los pueblos germánicos tomaron conciencia de lo que podían llegar a ser. En esos campos germinó sin duda la Europa medieval. Los hunos venían asolando el continente desde hacía un siglo; su avance impulsó a los pueblos germánicos hacia los dominios imperiales con las consecuencias que conocemos. El históricamente maltratado Atila había conseguido reunificar a todas las tribus hunicas, considerándose a sí mismo como la cabeza del que sería un efimero imperio. El llamado "Azote de Dios" provocó durante muchos años episodios oscuros y sangrientos. Su aparición en la historia coincidió nefastamente con terremotos y cataclismos en Hispania, Galias y otras zonas del Imperio. Parecía que el bárbaro llegaba para anunciar el fin del mundo. Buscó en medio de la vorágine una guinda a su pastel de gloria y ésta fue Honoria, la hermana de Valentiniano III, al que pidió su mano con el fin de estrechar lazos de amistad que evitaran mayores males a la maltrecha Roma. Era el momento de vengarse de Roma, y pretendía cnseguirlo con uno de los mayores ejércitos que hasta entonces había reunido. En esa hueste integrada por 500.000 guerreros de hunos, cabalgaban ostrogodos, escitas, sármatas, hérpidos y un sinfin de tribus germánicas. Frente a ellos, AECIO, magister rnilitum de Roma, un hombre que había pasado su infancia junto a los hunos y que, por tanto, conocía a la perfección las formas y maneras de combatir de esta terrible gente. Los romanos prepararon un formidable ejército con los gentes aportados por visigodos, alanos, burgundios y francos más de los propios soldados imperiales. El choque entre las dos masas guerreras se produjo a 20 kms. de la ciudad francesa de Troyes. En pocas horas, las tropas del orgulloso Atila fueron superadas, sobre todo gracias a la destreza que los visigodos demostraron en momentos puntuales. La victoria fue aplastante para Roma, y el propio Atila llegó a ordena se levantara una pira funeraria para quemarse antes de ser cogido prisionero. Sobre el campo de batalla yacían 160.000 hombres de ambos bandos. ¿Pero qué había pasado mientras tanto con el leal Teodorico ? Los visigodos combatieron bien, incluso se mostraron fundamentales para el éxito de la batalla, pero a costa de perder a su veterano monarca. Parece probado que Teodorico murió en los primeros lances del choque. Según cuentan, cayó de su caballo mientras alentaba a las tropas; sin embargo, lo más factible es que fuera víctima de un dardo lanzado por el general ostrogodo Andagis. El valeroso TURISMUNDO asumió con decisión la dirección del ejército visigodo, demostrando en ocasiones mayor conocimiento bélico que el propio general Aecio. El joven, una vez finalizado todo, ordenó quemar el cadáver de su padre siguiendo la costumbre guerrera. Los rituales funerarios dedicados al gran rey Teodorico I culminaron la épica jornada de los Catalaúnicos. La nobleza y los generales visigodos que se encontraban en aquellos campos no tuvieron ninguna duda sobre quién debía ser el nuevo monarca del reino de Tolosa. Conocida es la enemistad que surgió entre Aecio y Turismundo en la batalla anteriormente referida. Cuentan que, tras la victoria, el jefe visigodo propuso al romano rematar la faena aniquilando el campamento base de Atila, pero Aecio se negó a ello, posiblemente temeroso del ímpetu y sabiduría militar demostrados por el brillante rey Turismundo. Roma no podía consentir bajo ningún concepto que los visigodos se apuntaran el tanto de haber destruido al todopoderoso Atila. Una vez terminada la campaña, las tropas federadas se disolvieron regresando a sus lugares de origen o a los territorios adjudicados. Tal fue el caso de los alanos establecidos en Orleáns, contra los que muy pronto se revolvió el impaciente Turismundo, ávido de nuevas tierras para su creciente reino de Tolosa. El avance sobre el río Loira fue fulgurante: en pocas semanas los grupos alanos fueron vencidos y fraccionados. ¿Osarían los visigodos luchar contra Roma? A Turismundo no habría que hacerle esta pregunta. En el 453 sitió la ciudad romana de Troyes, todo un desafio para el enojado general Aecio, que pronto comenzó a urdir un plan para la desaparición de aquel incómodo rey. Y fue asesinado por sus propios hermanos siguiendo indicaciones del general romano AECIO. |